¿A
QUÉ LLAMAMOS COMPLEMENTOS NATURALES?
Son
aquellos compuestos naturales que demuestran
que la naturaleza es imposible de mejorar
y con frecuencia ni siquiera de imitar.
A pesar de los esfuerzos de los científicos
de todas las épocas en superar
lo que no es superable, los productos
naturales que se van a examinar en este
número han conseguido resistir
con decoro y prestigio el paso de los
siglos.
Como orientación para el alumno,
le diré que todo lo aquí
que se explica está avalado por
cientos de años de utilización
e incluso han conseguido pasar sin problemas
los más rigurosos análisis
químicos. ¿El secreto?
Todos estos productos extraordinarios
basan su eficacia en la unión
de sus componentes, en su equilibrio
orgánico. No es, pues, una sustancia
concreta la causante de su efectividad
como agentes terapéuticos o nutricionales,
sino que es el conjunto de su composición
lo que les hacen diferentes y superiores.
La
medicina natural basa su eficacia en
el uso adecuado de las plantas medicinales
y los complementos dietéticos,
entre otros elementos, siendo ambos
necesarios para el restablecimiento
de la salud.
La diferencia con las plantas medicinales
estriba en que los complementos o suplementos
a la dieta son aun más inocuos
que las propias plantas medicinales
pues, en esencia, se trata simplemente
de alimentos.
Aunque las experiencias con este tipo
de sustancias no son tan milenarias
ni cuentan con tanta abundante bibliografía,
lo cierto es que precisamente por ser
más recientes los estudios poseen
una mayor solvencia.
De entre los productos dietéticos
más importantes hay que destacar
aquellos que provienen de las abejas,
pues a ellas les debemos cuatro de las
maravillas más importantes: la
miel, el polen, la jalea real y el própolis.